miércoles, 30 de agosto de 2017

El idioma de América Latina (Ensayo)






He aquí, pues, el idioma que hablé en mi infancia; el idioma en que aprendí a leer y a solfear; el idioma enmohecido en mi mente por el poco uso dejado de lado como herramienta inútil, en país donde de poco pudiera servirme.
Alejo Carpentier. Los pasos perdidos

En todas las culturas y las épocas de la historia, los seres humanos por su racionalidad hemos construido cuestionamientos y reflexiones sobre el ser, la esencia y existencia del hombre, la naturaleza, la vida política y social de los distintos grupos humanos; en fin, un sin número de temas englobados en los procesos de pensamiento, que sin duda alguna son el “idioma” en que cada civilización logra entenderse e identificarse entre a sí misma y en relación con las demás. Por lo que, dicha tarea reflexiva la podemos resumir en una sola palabra: filosofía. 

La filosofía surge en la Antigua Grecia bajo la consigna de amor a la sabiduría, pero la filosofía es más que el especial aprecio por la sabiduría. Cuando hablamos de ella nos estamos refiriendo a que la filosofía es un hacer (facere, poîen), un producir un discurso, un ordo signatum (Dussel, Historia de la filosofía latinoamericana y filosofía de la liberación, 1994, pág. 16). Por tanto, me atrevo a decir que la filosofía es ese idioma con el cual aprendemos a leernos a nosotros mismos y la realidad que nos rodea, el idioma con el que intentamos acercarnos a lo físico y metafísico, el idioma con el que expresamos el solfeo de la vida. 

Entonces para hablar de filosofía debemos considerar que ésta permite a los hombres comprenderse a sí y entre sí; lo cual nos puede hacer pensar que estamos hablando de la existencia de un número variado de filosofías. Sin embargo, discurro de ello, ya que la filosofía en sí misma tiene un carácter universal en cuanto al punto de partida de las preguntas y problemas que plantea, y que sin duda alguna encuentran respuestas según el “idioma” de cada pueblo, idioma con el que le dan respuesta a esas preguntas universales.

Muchos autores han escrito sobre el carácter universal de la filosofía, unos a favor, otros en contra, y algunos de una forma conciliar, tal como lo propone Beorlegui. Personalmente me identifico con esta última postura, porque encuentro que el carácter universal en la filosofía está en el planteamiento de los problemas filosóficos y sus respectivas preguntas, ya que filósofos de distintas épocas y civilizaciones han buscado dar respuesta a las mismas interrogantes[1]; y donde haya seres humanos ahí habrá filosofía, pues son los hombres los que la expresan (Zea, 1977), por lo cual la filosofía tiene un carácter universal en cuanto al punto de partida, pero las respuestas serán en distintos idiomas.

No comparto el intento de muchos por meter todo el producir filosófico en un solo cajón, eso parece ser simplista. Por otro lado, afirmar la que existencia de muchos cajones dispersos por toda la historia de la humanidad aislados unos de otros es algo con lo que no estoy muy de acuerdo. Más bien, se puede visualizar a la filosofía como un enorme mueble de gavetas o cajones, donde todos calzan perfectamente en él y pertenecen a él, y cada gaveta representa un sistema o línea filosófica, ya sea la filosofía europea, asiática o latinoamericana; o bien existencialismo, materialismo o racionalismo.

En otras palabras, la filosofía viene siendo como el apellido que llevan los nombres de todas aquellas reflexiones que surjan de su progenitora la racionalidad humana; latinoamericana, europea, o lo que usted quiera ponerle es el nombre, y filosofía es el apellido común que comparte con las demás.
Teniendo en cuenta que de la filosofía es filosofía sin importar el nombre que le ponga, podemos afirmar que, así como la filosofía europea (desde la más antigua hasta la contemporánea), ha buscado dar una respuesta a las preguntas más profundas que la razón pueda concebir; del mismo modo los pueblos latinoamericanos han avizorado en sus expresiones culturales, identidad y hasta en los anales de su propia historia, respuestas a las mismas cuestiones que los europeos; partiendo del mismo punto pero con un idioma distinto, un lenguaje más propio a su ser.

Latinoamérica tiene en sí misma su propia razón, son hombres y mujeres los que la habitan, y por tanto generadores de filosofía, pero en un lenguaje distinto al europeo, pero al fin y al acabo filosofía, en la que se desarrolla una cosmovisión, una antropología filosófica, una filosofía política y social, y hasta una metafísica, que, sin duda alguna, buscan responder a las cuestiones más profundas del ser humano.

En América Latina existe toda una forma de concebir el mundo, que de alguna u otra forma es particular a cada pueblo en el sentido de su lenguaje sin caer en relativismos absurdos, pues es universal en sus principios, en sus cuestiones, lo que cambia es la forma de expresarlos, así nos lo demuestra la cosmovisión que tienen los pueblos hispanos, que a pesar de que en un principio estaba basada en los mitos o relatos, dicha cosmovisión no deja de influenciar en el pensamiento de las sociedades latinoamericanas, especialmente en aquellas que aún se identifican con sus raíces precolombinas.

Otro de los aspectos que nos hacen ver que existe un pensamiento latinoamericano es la antropología filosófica presente de las culturas latinoamericanas, tanto en las precolombinas como en las actuales, pues el ser humano, en el caso de las culturas prehispánicas, no es un ser completamente superior a la naturaleza, y por eso debe someterla a su voluntad, sino que más bien el hombre es parte de ella, donde la naturaleza le ayuda a su realización y vitalidad.

La antropología filosófica latinoamericana no puede obviar la naturaleza social del hombre[2], por lo que el pensamiento latinoamericano también responde a una filosofía política y social construida sobre la historia del continente, especialmente en los siglos de la colonia y en la época independentista, que heredera de los movimientos políticos de la ilustración europea, se inicia con mayor fuerza el desarrollo del pensamiento latinoamericano puesto que es en este contexto se dan los mayores movimientos intelectuales en pro de los procesos de enajenación de la Corona española.

El latinoamericano común tradicionalmente es espiritual, en sus adentros tiende a la búsqueda de la trascendencia, manifestándose en un principio en su religiosidad, muestra de ello es la riqueza de los relatos mitológicos presentes en las culturas precolombinas; relatos que no tenía otra tarea más que explicar o transmitir la cosmovisión y proceso de pensamiento de los hombres del nuevo continente.

Los relatos y leyendas, cargados de un realismo mágico, son el solfeo y el lenguaje con el que habla cada pueblo, estos enriquecieron la metafísica latinoamericana de los pueblos prehispánicos y sigue nutriendo la sabiduría de las personas. Sin embargo, dichos relatos han opacados por las corrientes filosóficas de la modernidad y postmodernidad, a tal grado que la sabiduría que en ellos se encuentra ya no es valorada, convirtiéndolos en un simple atractivo turístico, algo llamativo del folklore de los pueblos, sin mayor trascendencia e importancia en el pensar de las gentes.

Otro aspecto que es necesario recordar es que, el carácter trascendente del hombre americano sufre un giro cuando se desarrolla lo que Dussel llama la filosofía de la liberación en su obra Historia de la filosofía latinoamericana y filosofía de la liberación, donde se busca la emancipación del hombre, para que este en un inicio se desarrolle liberándose de los sistemas estructurales hasta lograr alcanzar la emancipación de su racionalidad. Esta filosofía de la liberación de la que nos habla Dussel es propia de América Latina y fue el tema que ocupó a muchos filósofos de la segunda mitad del siglo XX.

Muchos ven a la filosofía latinoamericana como una herramienta inútil, que no aporta nada a la historia del pensamiento universal, y que los grandes aportes sólo pueden venir de los pensadores del viejo continente. Pensar así solo nos aísla de la universalidad de la filosofía y los problemas que ella misma plantea. Muchos fueron los que hablaron del ser y la esencia, otros del alma, del hombre, el conocimiento, el origen del cosmos y así un sin número de problemas abarcados por distintos caminos, todos queriendo llegar a una respuesta, que a pesar de ser distintas enriquecen unas a otras el pensamiento del hombre.

Quitarle el moho que tiene la filosofía latinoamericana es parte del trabajo que tenemos los habitantes de este continente, ya que la desvalorización de nuestra producción intelectual empieza por casa, darle el lugar que el pensamiento latinoamericano merece es una tarea vieja pero actual, sin caer en relativismos y exclusiones innecesarias, sin fin alguno, pues caeríamos en un círculo vicioso de negaciones mutuas de pensamiento.

El camino no es denunciar un mal sufrido, sino más bien, abrir una brecha para lograr una verdadera integración de la filosofía latinoamericana en la filosofía universal, luchar desgastaría más nuestro idioma, a nuestro solfeo, y no podríamos mostrarle a otros el verdadero fondo de la filosofía latinoamericana, un fondo que no es más que un búsqueda de respuestas a las preguntas universales que se ha planteado la humanidad a través de la historia universal de la misma filosofía.


[1] Postura intermedia o circunstancialista, la cual entiende que los problemas filosóficos responden a preguntas y respuestas universales… con sus correspondientes soluciones, apoyados en una coyuntura circunstancial y época (Beorlegui, 2010, pág. 35).
[2]es tarea de la antropología filosófica que incluye, en su nivel propio, la estructura del hombre en general, y por ello del hombre individual, social o culturalmente. (Dussel, America Latina Dependencia y Liberación, 1973, pág. 71)

Trabajos citados
Beorlegui, C. (2010). Historia del pensamiento filosófico latinoamericano (Tercera ed.). Bilbao: Deusto Publicaciones.
Carpentier, A. (2007). Obras completas de Alejo Carpentier, Los pasos perdidos (Vol. II). México: Siglo XXI Editores.
Dussel, E. (1973). America Latina Dependencia y Liberación. Buenos Aires: CLACSO.
Dussel, E. (1994). Historia de la filosofía latinoamericana y filosofía de la liberación. Bogotá: Nueva América. Obtenido de "http://biblioteca.clacso.org.ar/clacso/otros/20120422095648/HISTORIA.pdf"
Zea, L. (6 de Mayo de 1977). Entrevista a Leopoldo Zea. (A. López, Entrevistador) Recuperado el 25 de Agosto de 2017, de http://www.inif.ucr.ac.cr/recursos/docs/Revista%20de%20Filosof%C3%ADa%20UCR/Vol.%20XV/No.%2041/Entrevista%20a%20Leopoldo%20Zea.pdf


5 comentarios:

  1. Luis Roberto, me parece acertado tu argumento, basado en Zea, de que todo hombre, en cuanto ser racional, es capaz de hacer filosofía, lo cual permite hablar de filosofía latinoamericana. Aunque no todos lleven adelante su reflexión de la misma manera: unos son más sistemáticos en su pensamiento, como los europeos; otros lo expresan a través de varios elementos de su cultura (danza, literatura, música, etc.), como los latinoamericanos. Creo que podrías profundizar en el punto de la universalidad de la filosofía, exponiendo las diferentes posturas que hay al respecto y que proponen una filosofía nacional o regional. Para ello se puede consultar "El problema de la identidad y autenticidad del pensamiento filosófico latinoamericano", de Carlos Beorlegui (pp. 33-36). Además, para acercarte un poco más a esa "propia razón" de Latinoamérica que mencionas en el último párrafo, te podría servir "Aproximación a la Filosofía Latinoamericana, Historia, Aportes y Novedad", de Mauricio Víquez Lizano. Creo que las bases del ensayo están bien, solo tenés que profundizar un poco más y dar un poco más de respaldo bibliográfico.

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  2. Luis R., cocuerdo con usted en el tema respecto a el lenguaje y razón propia de Latinoamérica, ya que esto da origen a una manera diferente de hacer filosofía. Te dejo este video,acerca de la actualidad de la filosofía latinoamericana, pues creo te puede ayudar en tu trabajo: https://www.youtube.com/watch?v=ptu1LyvGvxw Saludos.

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  3. la definicion de filosofia para desglosar mejor todo el desarrollo....

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  4. Luis, se ve intrigante este ensayo, me parece muy acertada la imagen que has utilizado para iniciar el articulo. Seguiremos al pendiente para ir viendo como se va entretegiendo los escritos...

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  5. Hay un apego muy cercano a un autor. La idea es sostener los propios argumentos con el apoyo de otros autores, pero evitar reiterar las posiciones de un solo autor. En este tipo de escritos lo más importante es lo que Ud sostiene.

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