Las
relaciones nahuas sobre la conquista, presentes en la obra La Visión
de los Vencidos de León Portilla, son funcionales a la hora de abordar el
tema de la Filosofía Latinoamericana, por lo que el lector puede preguntarse
¿Qué hay de filosofía en las relaciones nahuas sobre la conquista? ¿Qué
elementos aportan estas relaciones al pensamiento latinoamericano?
A simple vista estos relatos parecen ser una narración histórica de los hechos ocurridos durante el siglo XVI desde la perspectiva de los pueblos de lengua náhuatl. Sin embargo, pueden ser para nosotros una fuente importante para comprensión del pensamiento latinoamericano. Para esta reflexión propongo partir de dos extractos del texto estudiado, he aquí el primero:
-Nos envía acá el señor el de Acolhuacan Tecocoltzin. Dice esto:
"Oigan por favor los mexicanos tlatelolcas:"
"Arde, se calcina su corazón y su cuerpo está doliente."
"De igual modo a mí me arde y se calcina mi corazón."
"¿Qué es lo poquito que yo tengo? De mi fardo, el hueco de mi manto, por donde quiera cogen: me lo van quitando. Se hizo, se acabó el habitante de este pueblo".»[1]
"Arde, se calcina su corazón y su cuerpo está doliente."
"De igual modo a mí me arde y se calcina mi corazón."
"¿Qué es lo poquito que yo tengo? De mi fardo, el hueco de mi manto, por donde quiera cogen: me lo van quitando. Se hizo, se acabó el habitante de este pueblo".»[1]
Estas
palabras que parecen ser solamente de desconsuelo por un pueblo que sufre la
guerra y que más allá de perder sus riquezas pierde su identidad, ese manto
cultural que se queda hueco y que le van quitando a los pueblos nahuas su
identidad, a tal grado que los habitantes de llegar a afirmar el rey de
Acolhuacan Tecocoltzin que ya no hay habitante
de este pueblo frase que nos puede hacer pensar que ante la desgracia de la
guerra sienten como se les arrebatan, no sólo sus riquezas materiales, también las
culturales, lo que ellos estimaban en mucho, fue estimado en poco.
El
encuentro violento entre españoles y nahuas, más que significar una historia de
vencedores y vencidos, muestra como la misma ambición del hombre le hace
desestimar las riquezas culturales de los pueblos; las cuales son unos de los
bastiones para la formación su identidad, dicho de otra forma, la identidad de
los pueblos se manifiesta en su cultura.
Para
la filosofía latinoamericana, es importante no sólo el conocer las raíces y el
ser de sus pueblos, sino que también en ella influyen los procesos históricos
de conquista y colonización, ya que a partir de ellos que se empieza a
construir el pensamiento latinoamericano. En estos relatos, tal como afirma
Beorlegui, puede verse que existe la presencia
de un cierto pensamiento pre-filosófico[2],
lo cual nos pone a las puertas de una construcción autentica del pensamiento
latinoamericano.
Teniendo
en cuenta lo anterior y que la filosofía es
un saber lastrado por las capas inocentes de los individuos, y de las culturas
y clases sociales desde las que se filosofa[3];
podemos intentar dar una respuesta a las dos primeras interrogantes. Sobre la
primera de ellas, cualquier elemento literario, especialmente los que forman
parte del bagaje histórico-cultural de un pueblo, buscan transmitir cosmovisiones
de mundo; y las relaciones nahuas sobre la conquista reconstruyen esta realidad
histórica desde el punto de vista de los vencidos,
y en palabras muy sencillas, si hay cosmovisiones hay filosofía de fondo, puede
ser escueta para algunos, pero al fin de cuentas son búsquedas por responder a
las principales interrogantes sobre el ser, la existencia y el sentir de los
pueblos.
En
cuanto a los aportes que estos textos hacen al pensamiento latinoamericano, lo
podemos encontrar en esta frase extraída de los textos en cuestión: Golpeábamos, en tanto, los muros de adobe, y
era nuestra herencia una red de agujeros.[4]
Red de agujeros ha tenido la identidad latinoamericana, y con ella el
desarrollo de su pensamiento filosófico, que por mucho tiempo se mantuvo de
forma eurocéntrica, tomando al pensamiento filosófico autóctono como una de
segunda categoría. Ésta ha sido la realidad con la que se han topado los pensadores latinoamericanos, pues han tenido que enfrentarse con autenticidad a las principales preguntas desde la perspectiva de la América conquistada, que luego de la emancipación política busca ser más auténtica en su identidad, cultura y pensamiento, por lo que ha tenido que ahondar en su propia historia para remendar nuestra herencia una red de agujeros.

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